Querida Haydecita, mi amiguita de las muñecas —como nos decíamos—:
La infancia nos unió, y la vida nos llevó por distintos caminos: la profesión, los hijos, los maridos.
Pero un día nos volvimos a encontrar para compartir un espacio maravilloso como lo es la Cooperadora del Hospital San Antonio de Padua.
Calles recorridas, reuniones, proyectos, actividades y eventos.
Siempre tu palabra justa, tu coherencia, tu amorosidad, tu constancia y dinamismo forjaron —como dice Pacha— una amistad pura, que convirtió a este grupo en mujeres con una gran fortaleza, trabajando por el bien común.
Destaco tu serenidad, esa cualidad de quien ha sido formada y educada con sólidos principios y valores, que supiste transmitir en estos 35 años compartidos hasta hoy.
Tu impronta queda sellada en una Cooperadora renovada, a la que acompañaste hasta hace muy poco y que siempre te recordará y llevará tu nombre con orgullo y cariño.
Hasta que nos volvamos a encontrar.
Cooperadora del Hospital San Antonio de Padua
y Chiche, la que te escribe estas líneas.

