El fenómeno Castellari generó sorpresa hasta en los propios radicales

Roberto Gómez
Por Roberto Gómez octubre 25, 2017

El fenómeno Castellari generó sorpresa hasta en los propios radicales

El ex intendente, quien fuera cuatro veces elegido por el pueblo de Navarro, Alfredo “Cacho” Castellari, encabezó no sólo una lista de concejales, además se puso al frente desde el minuto uno de aquella denuncia que surgiera en los medios sobre los sueldos que sus allegados cobraban en el Senado sin cumplir con la tarea asignada. Él nunca lo negó, sólo puso en la elección de la gente si era ético o no.

Cambiemos en Navarro había realizado una elección fantástica, teniendo en cuenta la suma de votos de “Cacho” y la de Omar Etcheverry, líder del Pro en nuestro distrito, quien encabezó su lista y sumó una cantidad de votos importantes para lograr el triunfo frente a una lista encabezada por Paola Maggiotti, que no sólo tiene buena imagen en el pueblo, además es la hermana del intendente que ha realizado una gestión con las obras más importantes de los últimos tiempos.

Cuando ocurrió el episodio de los sueldos, Castellari habló en los medios. Se lo vio nervioso como pocas veces, afectado. Quizás a esta altura de su vida, no pensó sentir ese revés que lo puso entre la espada y la pared, porque miembros importantes del Pro le pidieron rápidamente que se aleje, que renuncie y deje lugar a otro candidato. En ese caso Alicia Odriozola hubiera encabezado, secundada por Mateo Natalini, ambos radicales, y se hubiera sumado alguien del Pro, Valeria Dotta.

Muchos pensaron que era la solución. Castellari seguiría sumando votos desde afuera, mientras que los votantes del Pro harían ganar no sólo las elecciones sino un concejal más.

No pasó nada de eso. “Cachito” dijo “no me bajo”, y siguió con la confianza de siempre de ganar esta elección.

En las carreras de caballos hubiera sido el exponente que más pagaba, porque salvo algunos más realistas o con mejor olfato, la mayoría daba por sentado que Paola ganaría las elecciones, no sólo por la buena gestión de Santiago, sino porque su imagen venía avanzando a pasos firmes.

Llegó la elección y nuevamente el fenómeno Castellari dejó asombrados a más de cuatro. Como en aquella noche que venció a Marta Teglia, una intendenta que había hecho una gestión más que importante en el pueblo. Se repitió esa historia, la del que viene caído y se levanta sobre el final.

Los factores de este triunfo ajustadísimo, poco menos de 70 votos, no sólo tiene una explicación mirando al que gana. Aquí siempre juegan varios factores. El viento a favor de Cambiemos en toda la provincia y en el país. El compromiso afectivo que la gente redobló ante un hecho que aparentemente lastimaba a su líder. Una gestión exitosa encabezada en las grandes obras, pero con supuestos errores cotidianos que la gente viene manifestando desde hace un tiempo. El desgaste de la imagen a nivel nacional del FpV que lógicamente derrama en los pueblos. La división del peronismo hasta en el propio distrito. Todo ello suma al ganador y resta al oponente más cercano.

Paola recuperó 900 votos de las Paso hasta octubre, lo que se considera, teniendo en cuenta el panorama provincial, como una buena elección, metiendo tres concejales igual que Cambiemos, pero lógicamente al no poder alcanzar el gran objetivo, que es ganar, todo el mérito queda en segundo plano para quienes se proponen discutir otros puntos.

Cambiemos, con la fuerza radical y algunos vecinos que no quieren saber nada con el Frente para la Victoria, fueron suficientes para ganar, aunque sea por pocos votos, pero como se lo daba perdedor, el triunfo no miró la diferencia sino el resultado más soñado.

El Pro, la fuerza que se reveló contra “la ética” radical ante el caso mencionado con anterioridad, no logró restar muchos votos como se suponía y de ese modo, la historia que casi nadie contaba días atrás, la volvió a escribir un hombre con una gestión larga y de pocos logros gigantescos, pero que ha tenido algo que el pueblo ha tomado como propio. Imaginamos que la gente lo ve parecido al prototipo navarrense, o quizás sea hoy una carta para jugar cuando se le quiere dar un tirón de orejas a alguien. No lo podemos asegurar, pero lo cierto es que ante todos los pronósticos, Alfredo “Cacho” Castellari, volvió a salir bien parado en una contienda electoral.

Los fenómenos no son buenos ni malos, son diferentes, tienen algo que el resto no posee. “Cachito” es un fenómeno electoral que pasó más que un tornado de campaña y hoy camina por las calles con la sonrisa dibujada desde sus años de juventud.

¿Qué pasará en 2019? ¿Castellari seguirá compitiendo? Bueno, creemos que vienen tiempos de renovación, pero sería muy imprudente decir que el retiro está al caer del sol.

Roberto Gómez
Por Roberto Gómez octubre 25, 2017
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