La tarde de ayer tuvo movimiento político en el Concejo Deliberante. En conferencia de prensa, la presidencia del cuerpo junto a concejales y vecinas expuso una situación que viene generando malestar: la imposibilidad de concretar reuniones clave con áreas del Ejecutivo local.
Los encuentros habían sido impulsados por reclamos concretos de la comunidad. Ruidos molestos de motos con escapes adulterados, el estado de la salud pública y el funcionamiento del hospital, y problemas cotidianos como la recolección de residuos, el alumbrado y la frecuencia del regador. Temas sensibles, cercanos, de esos que impactan directamente en la vida diaria de los vecinos.
Sin embargo, en ninguna de las convocatorias hubo presencia del Municipio. Aunque existieron justificaciones posteriores, el fondo del planteo fue otro: la necesidad de sentarse a dialogar, entender por qué no se cumplen ordenanzas vigentes y, sobre todo, buscar soluciones reales.
Desde el Concejo remarcaron que la voluntad siempre fue aportar, colaborar y ser parte de una salida conjunta. En ese marco, se confirmó que la semana próxima participarán de una reunión de gabinete convocada por el Ejecutivo, con la expectativa de poder poner sobre la mesa lo que está pasando en Navarro y cómo encarar respuestas concretas.
Durante la conferencia también se escucharon voces que reforzaron una idea central: los temas que llegan al Concejo no nacen del capricho político, sino de los reclamos genuinos de vecinos que esperan ser escuchados.
Un mensaje directo, sin rodeos, que vuelve a poner en agenda una palabra clave para la vida institucional: diálogo.
En el lugar también estaban vecinas de nuestra ciudad, hablando sobre temas que se vienen conversando relacionados con la comunidad.

