Darío Navarro, el símbolo de la 1ª de Dorrego, dijo que se va

Roberto Gómez
Por Roberto Gómez mayo 16, 2014

Darío Navarro, el símbolo de la 1ª de Dorrego, dijo que se va

El excelente arquero que tiene la primera división de Club Dorrego, Darío Navarro, comunicó a través de la red social personal, que jugará en nuestro pueblo el último partido vistiendo la casaca del club celeste el domingo frente a Los Naranjos. Ya Dorrego no será local hasta fin del campeonato y por eso el futbolista sabe que no volverá jugar en su cancha al menos hasta cuando decida regresar a los tres palos que se supo ganar gracias al talento, esfuerzo y respeto para con el oficio.
Darío hizo su carrera en las inferiores de EFIN, pero de grande llegó a la primera división de Club Dorrego reemplazando a Roldán y Crivelli, que habían arrancado en el regreso del fútbol grande navarrenses en la Liga de Lobos. Supo ser parte de un grupo de fuerte temperamento, con integrantes de un plantel muy joven, que llegaron a disputar una semifinal frente a Athletic y hasta muchos de ellos ganar la medalla dorada en la Cuenca del Salado 2010.
Luego de ese paso, Dorrego fue perdiendo jugadores, por diversas razones, y Darío fue quedando como el referente máximo del fútbol mayor. Todos sus técnicos se apoyaron en él y también lo hicieron los jugadores más jóvenes. No sólo porque era uno de los más antiguos, además porque es el futbolista amateur más comprometido, más responsable en los entrenamientos y uno de los que más le puso el pecho a las situaciones más críticas.
En un momento disputó el lugar con Fede Lucentini, otro excelente arquero, pero su tenacidad, su tremendo compromiso con el arco lo mantuvo siempre con la casaca titular y hasta con la capitanía.
Hijo de arquero, Darío mantiene la tradición familiar y lleva con honor sus guantes ante cada jugada. Es ágil, rápido de pies y cabeza, tiene voz en el área y una fuerte convicción de la importancia de un grupo. Nunca bajó los brazos y siempre apoyó al DT que le tocó trabajar en el club, que en poco tiempo fueron varios.
Hoy, luego de una linda experiencia enseñando a los más chiquitos, que dio buen resultado, Darío, según sus propias declaraciones, dejaría el arco.
Uno que lo vio de cerca, que lo conoce, que lo eligió en los momentos más endebles de su carrera, no querría nunca que deje los tres palos celestes, porque es un ejemplo deportivo a seguir. El club necesita de estos referentes más que nunca.
No hablamos con él, pero nos encantaría interferir para que cambie de decisión, porque con cinco como él peleás un campeonato. Y uno sueña con que el DT actual o el que venga algún día los pueda encontrar.
Ojalá el domingo, cuando Dorrego enfrente a Los Naranjos, alguien con más influencia que quien escribe estas líneas, pueda convencer al gran arquero de Navarro que siga adelante, que juegue un partido más, que piense que muchos pibitos, a pesar del momento actual del celeste, miran hacia los arcos de la hermosa cancha del nuevo predio y siempre lo imaginan a él, parado siempre con la mirada hacia la jugada, anticipando cada momento, aplaudiendo y alentando a sus compañeros, enojándose hasta rabiar y llorando si es necesario, pero por encima de todo eso, queriendo como casi nadie ya sabe hacer, a una camiseta que siempre se colocó con un gran orgullo.
Ojalá que el domingo la pelota no entre porque Darío evite todos los certeros remates y que ese arco, el de enfrente y el que le toque defender al celeste, tenga debajo su figura por muchos años más.
Al gran arquero, mi respeto, afecto y el pedido de que se quede a disfrutar de las leyendas que vendrán.
Toto.-
Roberto Gómez
Por Roberto Gómez mayo 16, 2014