Comunicado de Intendentes Peronistas Bonaerenses

Roberto Gómez
Por Roberto Gómez septiembre 15, 2016

La Solidaridad es el signo de este tiempo
Argentina atraviesa un momento histórico signado por el intento de afianzar un modelo político arraigado en la cultura del individualismo, que tiende a consolidar una estructura de organización social en la que los jóvenes sólo cuentan por su potencialidad de contribuir a la generación de renta, excluyendo de las prioridades a los chicos, a los ancianos, a los más débiles.
Sobre esa riesgosa inclinación, ya advertía especialmente el Documento Final de la Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, llevado a cabo en Aparecida (Brasil, mayo de 2007), cuando llamaba la atención acerca una tendencia cultural que “se caracteriza por la autorreferencia del individuo, que conduce a la indiferencia por el otro, a quien no necesita ni del que tampoco se siente responsable”, en un contexto en que “la afirmación de los derechos individuales y subjetivos, sin un esfuerzo semejante para garantizar los derechos sociales, culturales y solidarios, resulta en perjuicio de la dignidad de todos, especialmente de quienes son más pobres y vulnerables”.
Nosotros, intendentes peronistas de la Provincia de Buenos Aires comprometidos con el futuro de la Argentina, a diferencia de los valores que hoy se impulsan desde los poderes políticos y económicos, sostenemos que la política y la economía deben basarse una visión humanista, trascendente y solidaria de la vida social. El signo de este tiempo es la solidaridad.
Por lo tanto, antes que una diferencia política o instrumental, tenemos una profunda controversia filosófica con los principios que representan y sostienen los gobiernos de Mauricio Macri, María Eugenia Vidal y la alianza de intereses que hoy ejercen el poder a nivel nacional y provincial.
Cuando algunos creen que hacer política es timbrear al vecino, nosotros sostenemos que es tiempo de volver a enamorar al militante y convocar al ciudadano. Abrir las puertas sin exclusiones, sin pedir más requisitos que las ganas de colaborar y comprometerse por una Argentina distinta, que hoy nos precisa a todos del mismo lado.
Tenemos que hacerlo para contraponer poder social organizado a un gobierno que no perdió tiempo en avanzar con su objetivo medular, como es haber garantizado una brutal transferencia de recursos desde los trabajadores, los humildes y los jubilados hacia los sectores más concentrados de la economía, especialmente los grandes exportadores, la banca y las grandes compañías de servicios.
A eso se suma la baja de salario real, que a nueve meses de gobierno ya alcanza el 15% como promedio, así como la ola de despidos en el sector privado y en el Estado, reconocida sin eufemismos por el propio oficialismo.
En los planes oficiales está pautado que nuestra economía compita en el mundo con salarios bajos, desalentando el consumo popular y avanzando en la “reconversión industrial”, lo que en rigor significa desguazar industrias, reconvertir empresas productivas en agentes comerciales importadores y dejar en la calle a cientos de miles de trabajadores calificados.
Esas son las convicciones que inspiran al denominado “Plan Productivo Nacional” (PPN), que ya ha comenzado a difundir el gobierno de Macri.
Es exactamente lo contrario a lo que hicimos desde el peronismo en los últimos catorce años: reindustrialización, más y mejores empleos y una continuidad de incrementos del salario real, todo lo cual significó más justicia social.
Por eso somos oposición, porque defendemos y defenderemos a los que están peor que antes. No importa a quien hayan votado.
Junto con el cuestionamiento que venimos haciendo a la política económica vigente, también nos opusimos al brutal tarifazo de servicios públicos, cuando propusimos que la actualización de tarifas se distribuyera gradualmente en el tiempo, acompañando la evolución de los salarios e ingresos de las familias.
También planteamos que la denominada “tarifa social” era insuficiente y que debía aplicarse considerando el ingreso de las familias, agregando criterios de georreferenciación, para incluir de manera directa y sin trámites a los usuarios de los barrios más humildes que son electrodependientes; y que debían considerarse regímenes atenuados especialmente para clubes de barrio, centros de jubilados, pequeñas y medianas empresas y pequeños comercios.
Poco y nada de eso interesó, porque el gobierno -que dice querer el diálogo- en realidad prefiere actuar sólo de acuerdo a quienes le dan la razón o los que le imponen límites institucionales, como sucedió con la posición que asumió la Corte Suprema en la cuestión tarifaria.
Estas realidades, la argentina y la bonaerense, nos exigen a los intendentes peronistas asumir el desafío de apuntalar una estrategia opositora en lo nacional y provincial, pero fortaleciendo nuestras capacidades para el gobierno local.

Nuestras administraciones municipales constituyen hoy la primera puerta de ingreso de las demandas sociales. Resolvemos los problemas cotidianos, canalizamos la implementación de programas de otros niveles de gobierno y estamos saludablemente expuestos al control de la comunidad a la que pertenecemos y en la que vivimos.
Por eso tenemos que estar todos y unidos, sin exclusiones. Nuestra convocatoria es amplia y llega a todos los intendentes peronistas de la Provincia de Buenos Aires. Es tiempo de que aunemos esfuerzos, no de competir. Ya llegará el turno para eso; y en ese momento será el pueblo el que decida. Hoy nuestros vecinos esperan actitudes de apertura, humildad y diálogo. Flaco favor le hacemos al pueblo argentino los peronistas cuando llevamos ante las cámaras de televisión nuestras diferencias.
En ese camino de apertura y unidad, también nos vamos a ocupar de contener y apuntalar a los compañeros ex intendentes, verdaderos militantes que ya trabajan con notable compromiso para recuperar la conducción municipal en sus distritos.
Esa unidad en la acción de los intendentes peronistas, sostenida en una concepción común, debe tener un solo beneficiario: el pueblo.
Se trata de avanzar en una agenda común signada por las prioridades que marcan hoy los sectores más perjudicados de la sociedad: defender el trabajo y la capacidad adquisitiva de los salarios; exigir políticas a favor de la producción nacional, frente a la amenaza importadora y la destrucción del entramado productivo de pequeñas y medianas industrias; garantizar un esquema tarifario que no castigue a las familias trabajadoras ni arrase con los pequeños comercios, con las Pymes o los clubes de barrio.
Pero con nosotros solos no alcanza. Vamos a convocar y abrir el protagonismo a otros sectores de la comunidad. Necesitamos que esta propuesta sea una causa social colectiva, no sólo una iniciativa política. Por eso vamos a abrir el debate, la acción y la agenda de trabajo al movimiento obrero organizado, a las organizaciones sociales que cada día se ponen al frente de las demandas más urgentes, a las cooperativas, las pequeñas y medianas empresas, los pequeños y medianos sectores agropecuarios, los jóvenes, las universidades y la comunidad educativa toda; en fin, a todos los actores de la comunidad organizada dispuestos a construir en conjunto.

Porque tenemos la responsabilidad de gobernar municipios en los que viven más de 4 millones de personas, a los que diariamente damos respuestas, vamos a trabajar unidos por una Renovación que logre cambiar las políticas que perjudican a las mayorías populares de la Argentina. Haciendo una autocrítica sin renegar de su identidad y mira al futuro.

El Peronismo va a resurgir con toda su gloria, tomando lo mejor de su historia y comprometiéndose a leer con la máxima responsabilidad y humildad posible los cambios por los que atraviesa nuestra sociedad; incorporando las nuevas demandas ciudadanas y entendiendo los nuevos comportamientos de los electores del siglo 21. Porque eso siempre ha sido, es y será el Peronismo. La herramienta más genuina a través de la cual las grandes mayorías son las propias artífices de la historia grande de este país.

Adherimos a este documento los intendentes:

Gustavo Menéndez, de Merlo; Leo Nardini, de Malvinas Argentinas; Ignacio Ustarroz, de Mercedes; Verónica Magario, de La Matanza; Walter Festa, de Moreno; Francisco Echarren, de Castelli; Ricardo Curuchet, de Marcos Paz; Ariel Sujarchuk, de Escobar y Santiago Maggiotti, de Navarro.

Roberto Gómez
Por Roberto Gómez septiembre 15, 2016