En el Día del Escritor, entrevistamos a Marta Ganzero, una reconocida navarrense por sus obras

Roberto Gómez
Por Roberto Gómez junio 13, 2018

En el Día del Escritor, entrevistamos a Marta Ganzero, una reconocida navarrense por sus obras

El 13 de junio se conmemora el Día del Escritor. El festejo no es casual y se debe a que esta misma fecha, pero de 1874, nació Leopoldo Lugones en Villa María del Río Seco, en Córdoba. Lugones fundó la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) que, luego del suicidio del poeta, estableció el día de su natalicio como el Día del Escritor.

Este fin de semana, durante los días 8,9 y 10 de junio, Marta Ganzero participó del XXV Encuentro Nacional de Escritores llevado a cabo en Libertador Gral. San Martín, Ledesma, provincia de Jujuy, que fuera organizado por el Grupo  Cultural “Grada” de dicha provincia.

El encuentro que congregó escritores del norte argentino y de Córdoba, tuvo a la escritora navarrense como representante de la provincia de Buenos Aires y especialmente de Navarro, ya que muchos de los participantes, a partir de distintos trabajos realizados sobre la vida del Coronel Manuel Dorrego, conocían sobre esta ciudad.

Viajó aJujuy y vivió una interesante experencia.

La consultamos hoy por la mañana, y respondió: “Este hecho me hizo sentir orgullosa de la ciudad que represento cuando comparto estos espacios para dar a conocer mis trabajos literarios y nutrirme de las letras de tantos poetas que desandan esta bendita patria. El intercambio de letras, siempre se da en un clima de respeto por el otro, generándose así,  especial cada encuentro.  En este último pude compartir trabajos de poesía y narrativa en las mesas de lectura pautadas y conocer a autores que presentaron sus publicaciones, además de compartir espacios de música norteña. Me volví con muchas invitaciones para continuar participando, ahí mismo en Jujuy y en otras provincias. Eso es alentador  para compartir de esta forma mis textos”.

Si bien, aún no ha publicado un libro propio, son numerosas sus participaciones en distintas antologías literarias. Unas producto de sus participaciones en concursos, otras por selección de trabajos por su calidad literaria, y le han permitido darse a conocer en este país y países como Uruguay, México, Venezuela, Chile, España por ejemplo. Esto es motivador para Marta, y la  alienta a continuar participando, tantos en distintos certámenes como en publicaciones y encuentros.

Y si de escribir se trata, podría decirse que lo hace desde que tiene uso de razón. Ha contado con el apoyo de excelentes maestras, la de primer grado, allá en su ciudad natal, escritora reconocida  de literatura infantil, doña Teresa Ronchi de Coletta, la que la alentó a escribir. De igual forma sus profesores de secundaria, en Campana, la poeta Susana Boechat, acá en Navarro Estela Anselmo y Cacho Amalfi ya en el terciario.

Le preguntábamos por qué escribía y contestó: “Escribo porque me gusta, muchísimo, lo hago con placer, sin dificultad, expresando en mis textos muchos sentimientos, míos y también de otros, porque una se convierte en muchas personas a partir de los textos y eso es una forma de ponerse en el lugar del otro muchas veces. Y las musas a veces no piden permiso, aparecen en cualquier momento, incluso en sueños y muchas veces me sucede despertarme repitiendo versos que nacieron mientras dormía.

En cuanto a los géneros soy más poeta que cuentista, la poesía surge con mayor facilidad, aunque más de manera estructurada, como la poesía clásica, versificada en textos de forma rígida en cuanto a cantidad de estrofas, de sílabas y rima consonante como en el caso de los sonetos o décimas.  La forma libre surge de vez en cuando y es un desafío plasmarla. Los cuentos llevan mayor proceso, de escritura, relectura y re escritura, permanentemente. Siempre hay algo que continuar reajustando y a veces la idea inicial, que surge de la nada se concreta totalmente diferente al finalizar. Y la temática abarca un gran abanico, porque resulta un fiel reflejo de mis vivencias.

La verdad escribo de todo, sonetos, décimas, romances, haikus, tankas, rima jotabé, siglemas, trovas, coplas, versos libres, poesía infantil, cuentos o relatos, prosa poética, género epistolar, y otras formas que ahora no recuerdo,  aunque aún faltaría en mi haber, dentro de lo narrativo, la novela, el texto dramático y un pendiente que es el guión.

Mucho he leído y eso es principalmente una de las patas para que esto suceda. Aprendí primero a leer que a escribir, y fue mi madre quien me enseñó a hacerlo antes de ir a la escuela, y quien hizo nacer en mí esta pasión, por querer que otros lean lo que escribo. Si lo hago bien, no sé, porque es algo que una va aprendiendo constantemente y  debe perfeccionarlo. Pero se hace. Mi hijo Sebastián es la mayoría de las veces mi primer lector y mi mayor crítico literario y junto a su hermana Sabrina, suelen acompañarme en esta locura hermosa de escribir. Los dos también transitan este camino aunque no con mi misma frecuencia, pero saben expresarse a través de las letras con una impronta particular en cada caso.

En definitiva, no sé si tengo el honor de llamarme escritora, pero sí, escribo y lo hago desde el alma y con muchísimo amor, porque es algo que me hace sentir feliz, me completa y me da muchísimas satisfacciones”.

Roberto Gómez
Por Roberto Gómez junio 13, 2018